El vampirus no es el clásico vampiro de las leyendas y cuentos de terror.
Ni el sol, ni el ajo, ni los crucifijos le hacen daño, y los espejos reflejan su rostro perfectamente. Las balas de plata y las estacas en el corazón lo hieren mortalmente como a cualquier vulgar ser humano. No vive en castillos medievales, ni duerme encerrado en ataúdes.
No se trata de un ser sobrenatural, sino solo de un ser humano infectado.
El responsable es un virus proveniente del espacio exterior, producido por los hongos aberrantes que solo crecen en el remoto y diminuto planeta Yughott, conocido vulgarmente como Plutón, descubierto en 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde William Tombaugh; fruto de controversias durante mucho tiempo por la comunidad científica, es considerado desde el año 2006 como un planeta enano o plutoide, dado que no cumple con la condición de “despejar el entorno de su órbita”.
Estos fungis, gigantescos como volcanes generan y expulsan cada eones nubes de millones de esporas que, expulsadas de su atmosfera, viajan a la deriva por el espacio interestelar.
Desde épocas remotas nuestra atmosfera nos ha protegido, pero en la actualidad los proliferación de agujeros en la capa de ozono se han convertido en fatídicos umbrales de entrada del virus.
Sin embargo, ocasionalmente se han producido también otro tipo de contagios. Ciertas criaturas espaciales infectadas, también pueden ser transmisoras activas del mismo virus. A estas aberraciones aladas también se les denomina genéricamente vampirus.
Esta modalidad de contagio, si bien tiene las mismas consecuencias, es ciertamente mucho más cruenta y aberrante, y en ocasiones conlleva la muerte por disecación del infectado.
Los vampirus no son inmortales, pero el virus les confiere inmunidad y su organismo tiene la capacidad de regenerar tejidos y células dañadas a gran velocidad, lo que repercute en un incremento notable de su longevidad. Sin embargo, estos beneficios solo se mantienen a cambio de una estricta y continúa dieta de sangre humana. Sin sangre nueva, el infectado va muriendo y consumiéndose de a poco.
En esta sintomatología es donde vampiros y vampirus coinciden perfectamente.